jueves, 17 de noviembre de 2011

Battle Royale (2000)



El director japonés Kinji Fukasaku pasará a la historia por "Tora! Tora! Tora!", por sus películas de yakuzas y sobre todo por esta inclasificable cinta, obra de culto desde su estreno, polémica y criticada como pocas y que supuso su penúltimo trabajo antes de su muerte (el último fue precisamente la segunda parte).

El futuro en Japón es desolador: caos, desempleo, violencia, revueltas sociales... La solución, creen sus gobernantes, pasa por una política de represión ejemplarizada en la ley Battle Royale, por la cual cada año un grupo de alumnos seleccionado al azar son aislados en una isla de la que solo uno podrá salir con vida, tienen tres días para matarse los unos a los otros.

Esta controvertida cinta encierra una doble interpretación: por un lado, se trata de un filme violento, bizarro y aparentemente sin sentido, donde la muerte y el gore campan a sus anchas. Pero mirando un poco más allá, podemos encontrar un cínico sentido del humor, una crítica desmedida, ácida y despiadada de la sociedad en su conjunto, y sobre todo una agria visión del sistema educativo ironizando hacia dónde se dirigen las generaciones futuras.

Destacadísimo el trabajo de Takeshi Kitano, glorioso en un papel absolutamente a su medida, y bien secundado por toda una generación de jóvenes actores japoneses. Y por supuesto muchísimas escenas de acción que harán las delicias de los aficionados al género, con mucha sangre y violencia desmedida.

Una cinta apocalíptica de visionado imprescindible, que gustará y repulsará a partes iguales. Una película sorprendente, genial, irreverente... una auténtica obra maestra del cine contemporáneo, un espéctaculo visual que además debería obligarnos a pensar.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Rab Ne Bana Di Jodi (2008)


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Regreso a Bollywood con uno de los grandes éxitos en la India durante el año 2008 (el año de "Dostana", "Fashion" o "Jodhaa Akbar" entre otras grandes peliculas), una cinta que reúne todas las características que definen ese cine tan genuinamente indio, ganadora de dos premios Filmfare y varias nominaciones, y dirigida por Aditya Chopra, conocido en ese mundillo sobre todo por su faceta de productor.

Surinder es un joven brillante pero muy tímido y que apenas sabe relacionarse con las mujeres. Por las circunstancias y sin casi proponérselo se encuentra casado por conveniencia con Taani, la hija de uno de sus profesores, y aunque él la ama profundamente, ella no parece corresponder ese amor.

Cine Bollywood en estado puro, a saber: Una historia de amor bonita, sencilla y predecible, pero con los giros argumentales suficientes para mantener la atención constante del espectador. Comedia y drama a partes desiguales. Coloridos y alegres números musicales, muy bien coreografiados. Y por supuesto, un final a la altura y adecuado para el temple de la película. Puro cine de entretenimiento para pasar más de dos horas y media agradables y divertidas.

El centro de toda la película es Shah Rukh Khan ("Om Shanti Om"), tan encantador y carismático como siempre, capaz de interpretar a dos personajes diametralmente opuestos y aún así conseguir que el espectador adore a ambos. Su partener esta vez es una debutante, Anushka Sharma, otra de esas bellezas indias, quizá no deslumbrante, pero sí con el talento suficiente para que la química con SRK funcione y encandile al espectador.

Otra película de un cine enfocado al espectador, alegre, colorida, simpática y agradable, adjetivos tan necesarios en momentos difíciles como los que atraviesa el mundo, un cine para aislarse de problemas y disfrutar de un ratito de felicidad.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Hard boiled (1992)



Hace unos días unos amigos me preguntaban de dónde venía mi afición por el cine asiático, y más concretamente por el cine de acción. Mi respuesta era muy sencilla: echad un vistazo a "The killer" y "Hard boiled", de John Woo, y ya nada volverá a ser lo mismo. Y no me faltaba razón, porque estaba hablando sin dudarlo de dos de las mejores cintas del género, no ya honkonesas, sino de todos los tiempos.

Tequila es aficionado al jazz, pero también un duro policía de las calles de un Hong Kong convulso y a punto de estallar. La violencia es su única ley y está dispuesto a todo a la hora de enfrentarse a una peligrosísima banda mafiosa.

Obra cumbre del cine policíaco, John Woo demuestra su pericia (o más bien maestría) para convertir la violencia en poesía, dirigiendo coreografías imposibles y de paso trasmitir con fuerza un mensaje que es común a toda su filmografía: el valor del honor y la amistad. Más allá de la historia que nos cuenta, la combinación de sensaciones que trasmite y la elegancia de la puesta en escena convierten a la cinta en obra de culto que mejora con cada nuevo visionado.

Mención aparte al reparto, con dos pesos pesados como Chow Yun-Fat y Tony Leung, cuya presencia y carisma engrandecen cada secuencia en la que aparecen. Y mención especial a dos escenas: la de apertura en el restaurante y la del hospital, ambas absolutamente magistrales, con un manejo del ritmo y de la cámara solo al alcance de los elegidos, de esas que dejan absolutamente sin aliento. Con todo lo mencionado es evidente el por qué la película se ha convertido en todo un icono y por qué John Woo es absolutamente idolatrado por los fanáticos del género.

Volviendo al principio del post, ¿que por qué me gusta el cine de acción hongkonés? Por Dios, ved esta película y no me preguntéis, John Woo os responderá.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Blade runner (1982)



Hace unos días, de repente me encontré con ganas de volver a ver esta película, uno de los mejores trabajos de Ridley Scott (el responsable de muchas otras grandes películas como "Alien, el octavo pasajero" o "Gladiator", por citar mis favoritas) y, aunque en mi opinión sobrevalorada en algunos aspectos, obra clave de la ciencia-ficción, imitada hasta la saciedad y auténtica cinta de culto.

Los replicantes son robots idénticos externamente a los humanos, diseñados para llevar a cabo los más duros trabajos en el espacio, pero ahora son perseguidos para su eliminación, y para ello existen unidades especiales de la policía, los llamados "blade runners".

Una cinta que marcó un antes y un después en el género de ciencia ficción (aunque la película en sí es una hábil combinación del género con el cine negro), con una estética única (aunque lejanamente inspirada en otra obra maestra, la "Metrópolis" de Fritz Lang), decadente, oscura, inquietante, agobiante, claustrofóbica y que ha sido inspiración para muchas películas posteriores.

Fundamental en la ambientación la música (obra de Vangelis), que va como anillo al dedo a cada imagen, y los personajes, donde destaca sobre todo un Rutger Hauer en su mejor papel, con un famoso monólogo que no solo es el momento culmen del film, sino una escena clave de toda la historia del cine.

Nadie que guste de la ciencia-ficción puede dejar de ver esta película (¿quedará alguien que no la haya visto?). Magnética, intensa, hipnótica, sublime e irrepetible. Para mí una auténtica obra maestra.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Coldfish (2010)



Ya hablé en cierta ocasión del director japonés Sion Sono, con la excepcional e inclasificable "Love exposure". Y después de semejante obra maestra, era casi inevitable que siguiera trayendo al blog alguna de sus películas (ya lo hice con "Be sure to share"), en esta ocasión un thriller sorprendente que no hace sino confirmar el talento de este creador.

Shamoto es un hombre gris y apacible, dueño de una tienda de peces tropicales, que vive con su esposa (es viudo, casado con ella en segundas nupcias) y su hija adolescente, quien odia a su madrastra. Pero todo cambiará en sus vidas tras conocer a Murata, un peculiar y carismático personaje que también regenta una tienda de peces.

Una película brutal en casi todos los sentidos, plagada de excesos y aberraciones, bizarra, incómoda y con un sentido del humor negro, negrísimo, hasta el punto que más de uno se horrorizará viendo algunas de sus escenas. Y sin embargo la película cautiva, engancha al espectador durante dos horas y media, mientras asiste con asombro a la trasformación de unos personajes empujados al horror y que nadie sabe en dónde van a acabar.

Excelentes me han parecido la composición de la historia, calculada al milímetro y que va haciéndose cada vez más intensa conforme nos acercamos al final, y la construcción de los personajes, cuyos exagerados rasgos no buscan sino meter el dedo en la llaga para una feroz crítica social. Con lo dicho, queda claro que es una película de fuertes sensaciones y no apta para todos los paladares (y estómagos).

Genial, irreverente, desafiante, polémico y sin concesiones. Así puedo definir el cine de Sion Sono, un director muy a tener en cuenta por películas como esta, que gustarán, horrorizarán, aturdirán o lo que sea, pero jamás van a dejar al espectador indiferente. Cualquier reacción es posible ante obras de esta categoría.

lunes, 17 de octubre de 2011

Kidnapper (2010)



Por primera vez voy a acercar mi blog a Singapur, un país con aún poca proyección en el mundo cinematográfico pero en el que también podemos encontrar cosas interesantes y bien realizadas como esta "Kidnapper", del director Kelvin Tong.

El hijo de un humilde taxista es sucuestrado al ser confundido con el vástago de un multimillonario. Pero lejos de echarse atrás en su plan, el secuestrador exige un alto rescate al padre, que deberá reunir una considerable suma de dinero en tiempo récord para salvar la vida de su hijo.

Cinta de acción que , aunque dentro de lo convencional del género, destaca por una notable factura y sobre todo por mantener una atmósfera angustiosa de principio a fin. Intensidad de alto voltaje durante todo el metraje con continuos giros del guión que busca mantener la sorpresa y el nerviosismo en un espectador que no merece descanso.

Correctas interpretaciones (la protagoniza un tal Christopher Lee que no es el famoso intérprete de Drácula) para una película que da lo que promete: mucha emoción y acción a raudales para enfrentarnos a un villano despiadado y sin escrúpulos. Por lo demás, nada destacable, solo entretenimiento puro y duro.

Concluyendo, un thriller para pasarlo bien durante hora y media y empezar a descubrir un cine que promete, con directores de ya cierto prestigio como Royston Tan y Eric Khoo, de los que ya hablaré en algún momento.

lunes, 30 de mayo de 2011

El sabor de las cerezas (1997)



Hacía ya tiempo que tenía ganas de ver algo de Abbas Kiarostami ("A través de los olivos", "El viento nos llevará", "Copia certificada"), más que nada por la curiosidad que sentía de conocer algo del cine de oriente medio (de escasa difusión internacional pero habitualmente bien tratado en los festivales), y nada mejor que empezar con una de las obras magnas del director iraní más reconocido, una película con la que ganó la Palma de oro en Cannes.

Un hombre viaja en su todoterreno por las calles de Teherán un día festivo, buscando desesperadamente a alguien dispuesto a hacer para él un pequeño trabajo a cambio de una cuantiosa suma de dinero. Así va entablando contacto con gente de lo más variopinto hasta que encuentra a un anciano taxidermista que accede a su encargo.

Esta obra, que según tengo entendido aún hoy está prohibida en Irán -esto tengo que comprobarlo-, es probablemente una de las cintas más poéticas que he visto en mucho tiempo. La trama en sí no tiene aparentemente al principio nada de particular, pero segun vamos ahondando en las intenciones del protagonista, vamos entrando en temas realmente espinosos como la religión, la vida, la muerte o el suicidio y alcanza el clímax ya en su tramo final, cuando conoce a un hombre que le cuenta su historia, llena de vitalidad y esperanza (para mí, uno de los grandes momentos del cine, una metáfora sobre la vida que alcanza súbitamente al corazón).

Más allá de esto, resulta curioso que Kiarostami ha sido capaz de mantener el pulso narrativo con una historia que trascurre casi en su totalidad dentro de un coche (y no, no es ninguna road-movie), si bien en algunos momentos adolece de una cierta parsimonia que no será del agrado de todo el mundo.

Concluyendo, una metáfora vitalista, un poema trágico con tintes sociales que incluye un mensaje esperanzador de fondo y que merece la pena ver aunque sea tan solo por esa escena sobresaliente, ese momento mágico en el que averiguamos el significado del sabor de las cerezas.