El director japonés Kinji Fukasaku pasará a la historia por "Tora! Tora! Tora!", por sus películas de yakuzas y sobre todo por esta inclasificable cinta, obra de culto desde su estreno, polémica y criticada como pocas y que supuso su penúltimo trabajo antes de su muerte (el último fue precisamente la segunda parte).
El futuro en Japón es desolador: caos, desempleo, violencia, revueltas sociales... La solución, creen sus gobernantes, pasa por una política de represión ejemplarizada en la ley Battle Royale, por la cual cada año un grupo de alumnos seleccionado al azar son aislados en una isla de la que solo uno podrá salir con vida, tienen tres días para matarse los unos a los otros.
Esta controvertida cinta encierra una doble interpretación: por un lado, se trata de un filme violento, bizarro y aparentemente sin sentido, donde la muerte y el gore campan a sus anchas. Pero mirando un poco más allá, podemos encontrar un cínico sentido del humor, una crítica desmedida, ácida y despiadada de la sociedad en su conjunto, y sobre todo una agria visión del sistema educativo ironizando hacia dónde se dirigen las generaciones futuras.
Destacadísimo el trabajo de Takeshi Kitano, glorioso en un papel absolutamente a su medida, y bien secundado por toda una generación de jóvenes actores japoneses. Y por supuesto muchísimas escenas de acción que harán las delicias de los aficionados al género, con mucha sangre y violencia desmedida.
Una cinta apocalíptica de visionado imprescindible, que gustará y repulsará a partes iguales. Una película sorprendente, genial, irreverente... una auténtica obra maestra del cine contemporáneo, un espéctaculo visual que además debería obligarnos a pensar.







